El cambio de la Ley Electoral


Una de las cosas que quieren cambiar los acampados en las distintas plazas de nuestro país es el sistema electoral y, como eso es algo sobre lo que razoné hace algún tiempo, me gustaría volver sobre ello completando todo lo posible el razonamiento expuesto.

Las listas cerradas y la ley D’hont fueron seleccionadas por los padres de nuestra Constitución en nuestro país como el único remedio para evitar la italianización de nuestro sistema parlamentario. Una fragmentación excesiva y un desacuerdo interminable para crear leyes que dieran cuerpo a una estructura legal naciente les daba mucho miedo en una democracia poco consolidada teniendo en cuenta nuestra historia democrática.

¿Está España preparada para el cambio en la ley electoral? Esta es una pregunta que habría que hacerse y contestarse con sumo cuidado para no cometer errores de los que nos podamos arrepentir. Veamos primero los pros para el cambio:

    1. En primer lugar, la deriva del sistema actual de partidos hacia unos organigramas piramidales donde todo el poder se concentra en la cúpula del partido -podemos recordar al efecto aquella famosa frase de Alfonso Guerra en la que decía “el que se mueva no sale en la foto”- ha dado lugar a que estas organizaciones hayan podido presentar en sus listas a muchos políticos muy despegados de sus respectivas circunscripciones electorales y a algunos líderes muy mediocres como gobernantes pero con gran tirón electoral o BARAKA.

      Esta circunstancia ha permitido el encumbramiento de Líderes como Felipe González y José Luís Rodríguez Zapatero, personajes con mucho tirón electoral pero muy bajos conocimientos de Economía que, rodeados a su vez por otros gobernantes y técnicos muy mediocres, han podido dejar al país al borde del colapso económico. Uno puede ser de izquierdas o de derechas, pero si gobierna tiene la obligación de saber de Economía de país. Las listas cerradas se deciden en los despachos de la dirección de cada partido y, de esa manera, se controla a la perfección la crítica o los impulsos de cambio que pudieran dar vida interna a un partido así.
    2. En segundo lugar, la ley D’hont hace muy difícil el surgimiento de partidos que supongan alguna alternativa a los dos o tres partidos hegemónicos existentes hoy día y este hermetismo facilita la creación de sistemas clientelares de todo tipo tanto dentro de estas organizaciones políticas como entre los partidos y las Administraciones Públicas. La alternancia en el poder de dos partidos hipertrofiados facilita la colonización de las administraciones públicas por parte de esos partidos o de uno de ellos por la ignorancia o dejadez del otro.

      El reparto de puestos no tiene contestación alguna por parte de partidos que pudieran tener capacidad de mover al electorado por la falta de conocimientos que estos demuestran sobre la importancia que esta colonización tiene para la degradación de la libertad y los mecanismos que cuidan del correcto funcionamiento de nuestra democracia.
    3. En tercer lugar, los partidos radicales, a los que un sistema proporcional podría dar escaños y, por tanto, encumbrar como necesarias bisagras en gobiernos locales, regionales y nacionales, parecen haber sido reducidos a su mínima expresión con el paso de los años. Estos partidos suelen ser el cáncer de cualquier democracia pues, al no creer en ella, están luchando constantemente para su desintegración. La italianización de la política española podría entonces no resultar tan nociva si, además, los partidos fueran todos obligados por ley a ser respetuosos con las reglas del juego democrático.
    4. En cuarto, el cambio de la ley electoral podría propiciar la desaparición de las hegemonías nacionalistas en algunas CCAA de nuestro país donde estas opciones, por ser mayoritarias en votos, se ven sobre-favorecidas en el número de escaños. Es cierto que ello podría ser un arma de doble filo ya que podría dar lugar a la aparición en escena de grupos políticos aún más radicales, pero esto podría solucionarse si se impidiera a determinados partidos que quisieran romper la unidad de España contemplada en la Constitución presentarse a las elecciones. Para ellos bastaría con reforzar la ley de partidos existente y hacerla cumplir.


Veamos ahora los contras:

    1. La mencionada italianización de nuestro sistema parlamentario sigue siendo un riesgo cierto 33 años después. Esta fragmentación del espectro electoral podría dar lugar a interminables discusiones parlamentarias para la creación y aprobación de leyes fundamentales que aún faltan en nuestro sistema democrático.

      Leyes como las que podrían obligar a las Comunidades Autónomas y a las Corporaciones Locales a tener un límite en su endeudamiento o a pasar una auditoria aquellos años que entraran en déficit presupuestario. Leyes como aquellas que obligaran a los partidos a ser respetuosos con el juego democrático y a respetar la unidad de España. Leyes como aquellas que deberían garantizar la independencia del Poder Judicial, del INE o del Banco de España podrían quedar pospuestas sine díe.

      Esto podría evitarse si estas leyes fueran aprobadas antes de proceder a la reforma de nuestra Ley Electoral. Pero para ello haría falta un acuerdo como el que se consiguió para la creación de nuestra Carta Magna y no sé si en estos momentos es ello posible.
    2. Los partidos radicales podrían resurgir como está pasando en otros lugares de Europa alentados por la falta de claridad en las ideas democráticas de los partidos mayoritarios y por una educación que no potencia la valoración del sistema económico del libre mercado, las bondades de la democracia ni la importancia de la libertad individual y del respeto a la propiedad privada y a los contratos como motor del progreso de nuestra civilización.


Continuara..

Autor: Rafael Hernández Núñez

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6 comentarios el “El cambio de la Ley Electoral

  1. Perdón por el retraso en contestar pero es lo que tiene estar en varios frentes. Respecto al tema que movió tu primer comentario y que ahora retomas, te diré que me parece bien que intentes concretar tus propuestas pues de esta forma existen puntos concisos sobre los que trabajar y llegar a conclusiones interesantes. Analizando punto por punto te comento:

    1 y 1b- Me parece bien que quieras renunciar a la ley D’hont pero no me parece que el problema de la posible ingobernabilidad quede resuelto por un sistema de doble vuelta o poniendo un suelo electoral para obtener un escaño. En primer lugar, tal y como te dije en otro comentario, la doble vuelta no tiene sentido en un sistema en el que no se elije al presidente del país para que este luego nombre al presidente del Gobierno entre un parlamento elegido en la primera vuelta. En nuestro caso eso no es así ya que no vivimos en una república presidencialista como la francesa o la norteamericana. Si tienes alguna idea para que la doble vuelta funcione en nuestro sistema democrático estaré encantado de leerla y comentarla.

    Por otro lado, un suelo electoral podría evitar que grupos radicales marginales obtuvieran representación parlamentaria pero no impediría la aparición en escena de grupos neonazis o de ultraizquierda -ya sean nacionalistas o no- que por principio son antisistema ya que su objetivo es cambiar el sistema democrático por otro que no se le parece en absoluto. El problema es que, de la misma forma, un suelo electoral podría impedir el surgimiento de movimientos políticos moderados de regeneración del sistema democrático que no contaran en un principio con el apoyo de los medios de comunicación o de algún grupo económico importante. Y eso es alimentar el mismo cáncer que se pretende erradicar con la eliminación de la ley D’hont.
    Entonces, si la doble vuelta y la imposición de un suelo electoral no sirven para evitar la aparición de partidos radicales con representación y plantean problemas de efectividad política y democrática, quizá deberíamos pensar en incentivar con la fuerza de los argumentos y la voz de la opinión pública un nuevo acuerdo como el que se consiguió para la redacción de nuestra Constitución en aras de reformar y terminar de redactar el cuerpo legislativo que podría:

    1. obligar a las Comunidades Autónomas y a las Corporaciones Locales a tener un límite en su endeudamiento o a pasar una auditoría aquellos años que entraran en déficit presupuestario; o
    2. obligar a los partidos a ser respetuosos con el juego democrático y a respetar la unidad de España -de mercado-; o
    3. garantizar la independencia del Poder Judicial, del INE y del Banco de España entre otras instituciones fundamentales de nuestro sistema democrático.


    Esto significaría terminar de una vez con la transición desde un régimen totalitario a una democracia de verdad donde las leyes fundamentales fueran redactadas por la mayoría en beneficio del pueblo y no de una casta que se regenera permanentemente mientras ocupa todos los resortes del poder en su propio beneficio y el de sus apoyos económicos.

    2- El Senado español sí tiene poder sobre las decisiones legislativas de nuestro Congreso de Diputados. El problema por tanto no radica ahí, sino en que los miembros de ese Senado salen del mismo sistema de partidos que los del Congreso de los Diputados y se eligen en las mismas elecciones generales -sin explicación alguna a los electores de sus funciones y de la necesidad de que reflejen otros intereses que los de los partidos nacionales- y copia bastante fielmente la composición política de este último. De esta forma, cuando una ley es votada en el Congreso, raramente es echada para atrás por unos senadores sometidos al férreo control de los mismos partidos cuyos congresistas la han votado en la cámara baja.

    En los EEUU este problema se ha resuelto haciendo que el Senado se renueve por tercios cada cierto número de años de forma que las elecciones no coincidan con las del Congreso y, aunque los partidos mayoritarios siguen teniendo la mayoría de los asientos por su poder económico y de convocatoria, siempre se da la opción a que aparezcan nuevos candidatos independientes que llevan ideas y competencia frescas a esta institución.

    En España el pueblo ve a los senadores como unos privilegiados sin funciones prácticas con los que hay que cargar económicamente porque así lo establecieron los que redactaron nuestra Constitución en virtud de no se sabe bien que funciones integradoras. La escasa cultura general, y democrática en particular, de los españoles está también detrás de este mal uso de una cámara de representación que, o se reforma en el sistema de elección de sus componentes, o esta abocada a recibir críticas cada vez más intensas y contundentes que la lleven a su desaparición.

    3- Me parece muy bien lo de obligar por ley a la utilización del sistema democrático de selección de representantes, aunque aquí habría que añadir lo de que esa elección sea mediante voto secreto obligatorio. De esta manera se evitará el control antidemocrático que se ejerce por las cúpulas contra los que votan en contra de sus candidatos en elecciones de inferior rango -digamos locales y regionales- al objeto de filtrar lo que pueda llegar a unas elecciones para líder nacional. De todas formas no deja de ser complicado imponer este sistema en organizaciones cuya composición en ámbitos locales puede llegar a ser muy reducida. Pero no veo otra alternativa para garantizar la democracia interna que permitir la denuncia con consecuencias legales de aquellos que se sientan agraviados por incumplirse estas reglas en las elecciones internas de sus partidos.

    Respecto a la utilización de las listas abiertas, yo no veo incompatibilidad alguna entre el sistema de elección por voto secreto y el sistema de listas abiertas. Digamos que las listas abiertas refrendarían el voto interno secreto si los afiliados a un partido se corresponden sociológica e ideológicamente con el apoyo social a dicha candidatura. Sería la prueba definitiva del algodón para la pureza democrática de un partido político.

    Lo que yo no veo factible de ninguna forma es lo de obligar a los diputados a votar de forma personal y no en bloque si no se abren las listas para que los votantes premien la independencia de criterio a la hora de dar el voto a cualquier tema de cierta trascendencia. Legalmente no es posible evitarlo y sin listas abiertas el voto en bloque nunca desaparecerá y eso lo saben en los EEUU desde hace muchos años. Sólo allí podemos ver el voto en contra de la mayoría de su propio partido por parte de senadores y congresistas que responden a los intereses de su particular circunscripción, o suyos personales, por encima de los intereses de su propio partido.

    4- Lo de obligar por ley al cumplimiento del programa electoral es un canto al sol. No hay forma de hacerlo ni tiene sentido en un sistema democrático. Creo que las reformas que estamos viendo en los puntos anteriores traerán mucha más cordura y sometimiento de los líderes de los partidos a la voluntad de sus electores, ajustando el desarrollo y la sujeción de sus acciones y acuerdos a los programas electorales votados en sus congresos respectivos.

    5- La desafección de un pueblo por el sistema democrático desaparecería de inmediato en cuanto este percibiese que, una vez reformado el sistema, sus aspiraciones de cambio podrían verse reflejadas en el programa electoral de un nuevo partido o en los cambios provocados en los programas de otros por mor de su sometimiento verdadero a la voluntad popular que la democracia interna y las listas abiertas nos traerían. La cuantificación del voto en blanco me temo que nunca tendrá mas repercusión que un cada vez menos notorio tirón de orejas en un sistema donde no se reforme el sistema de partidos y la ley electoral tras haber terminado la redacción de las leyes fundamentales que garanticen la estabilidad democrática.

    ———————————

    PD: Estaré encantado de recibir la contestación a los axiomas liberales que comentas. Ya sabes lo que opino de las discusiones intelectuales.

  2. Buenas Rafael

    En primer lugar creo que nos estamos (tanto usted como yo, he de admitirlo) desviando del asunto del cambio electoral. Me resulta un poco chocante que partiendo de un punto común (la necesidad del cambio electoral y la profundización de sistema democrático “ El deseo de cambio se nos supone”) usted se moje bien poco en cuanto a las propuestas que articulen tal cambio. Es más, cuando usted plantea varios contras en este sentido pudiera parecer que está negando la necesidad de este cambio, cuando desde de mi punto de vista esta profundización es irrenunciable. Debido a esto le voy a responder en dos mensajes bien distintos, para que no exista duda alguna o desviación en torno a este tema. Mis propuestas van en este sentido

    1-Renuncia a la ley dohn´t así como al sistema de circunscripción por provincias. Circunscripción única (evidentemente solo en el caso de elección que competa al todo el territorio nacional) De esta forma garantizamos la proporcionalidad (1 persona 1 voto)

    1b- En torno a la ingobernabilidad se pueden articular sistemas de doble vuelta y el suelo electoral para recibir representación (en este caso si, efectivo) de pongamos el 3%

    2-Reforma del senado. Este si sería elegido por sistema de circunscripción provincial, convirtiéndolo, como así se planteó en origen, en una cámara que represente los intereses territoriales atendiendo a las diferentes sensibilidades de los territorios de España. Por supuesto se le debe dotar de un poder de control real sobre las decisiones legislativas del parlamento que hoy no tiene.

    3-Obligación de elección de los representantes de los distintos partidos políticos mediante votación democrática interna. A día de hoy esto funciona en determinados partidos (los partidos que llevan esto a cabo lo hacen no por obligación sino por decencia democrática, y ha de reconocer que la mayoría están situados a la izquierda del espectro ideológico). Esta obligación, desde mi punto de vista, activaría la filiación a los partidos así como la participación ciudadana dentro de estos y propiciaría el debate ideológico interno. He de añadir que partidos como IU refrendan la mayoría de sus decisiones por consulta a sus militantes (incluida la política de pactos pos electoral) lo cual habla muy en su favor en cuanto a convicción democrática, no es descabellado que los demás deban someterse a este tipo de control por parte de sus militantes no por convicción sino por imperativo legal.

    Esta propuesta, en contraposición de la suya de listas abiertas, unida al voto personal y no en bloque dentro de las cámaras creo que podría alimentar fuertemente el debate de ideas. Por supuesto todo es mejorable y el tema listas abiertas no es descartable, pero según veo yo las cosas antes de las listas abiertas estas propuestas pueden funcionar y empezar la casa por el tejado, abriendo las listas sin haber obligado a la democracia interna previa, puede traer efectos contrarios a los deseados, como ya le dije antes, convirtiendo el tema de las primarias en una competición de popularidad y reduciendo el debate ideológico a un mero estudio de marketing por parte de los ya muy jerarquizados partidos.

    4- Obligación de cumplimiento del programa. Esto puede parecer una obviedad, pero visto los últimos acontecimientos se hace completamente necesario. Si uno se encuentra con una situación en la que no puede poner en práctica el programa con el que se ha presentado (cosa que es ciertamente preocupante, irresponsable y bastante ingenua ) debe poner su cargo a disposición de los ciudadanos, presentar un programa alternativo y consultarlo a la ciudadanía. Lo contrario es un fraude electoral, un cheque en blanco, que justifica dar el poder a una cara en vez de a unas ideas, algo totalmente inadmisible que convierte en vacuo el debate de ideas que pretendemos potenciar bien con listas abiertas, bien con horizontalidad y control democrático interno. ¿o no?

    5-Por último me gustaría que existiese una forma efectiva de determinar la desafección del pueblo con respecto de sus políticos. No me parecería ninguna locura que el voto en blanco fuese cuantificable y que tuviese visibilidad en el parlamento dejando los escaños vacios, haciendo así palpable la frustración de la ciudadanía, no de la que no vaya a votar porque tenía una paella o un partido, no, sino la de los ciudadanos que entienden el derecho del voto como una conquista, pero que consideran que la política se ha degradado hasta un punto que prefieren no darle el voto a nadie considerando que ninguno es merecedor de su confianza.

    Sin duda los partidos tendrían que “ponerse las pilas” para convencer y movilizar a sus electores.

    Creo firmemente que este paquete de medidas, cuestionables por otro lado, nos harían avanzar mucho en cuanto a la calidad de nuestra democracia, el debate está abierto.

    Con respecto a su defensa a ultranza del libre mercado en breve le haré llegar mi contestación rebatiendo los axiomas liberales poco sustentados en análisis empíricos.

    Saludos cordiales

  3. Defender una banca pública en una economía de mercado, donde ese servicio puede ser dado en competencia mucho mejor y más barato para la sociedad por el sector privado, sobre todo si se pretende crear a partir de nacionalizaciones, es a todas luces una propuesta muy radical. Desde el momento en que la Banca no es un bien o un servicio público, debe dejarse al mercado su oferta teniendo el Estado la única misión de garantizar la existencia de esa necesaria competencia y transparencia en dicha oferta.

    ¿Y que es lo que define a un bien o un servicio como público? te preguntarás. Los que estudiamos economía sabemos que “un bien o un servicio público es aquel que demanda la sociedad y que no puede ser ofrecido por el mercado privado con un grado de competencia aceptable”. También sabemos que la distinción entre si un bien o servicio es público o no es precisamente el punto intelectual de más fricción, y lo que verdaderamente marca la línea de división, entre los socialdemócratas y los liberales. Porque la discusión está abierta sobre muchos bienes y servicios de los que no se tiene claro si el sector privado puede ofrecerlos en competencia y debe entonces ser el sector publico el que satisfaga su demanda. La historia nos ha demostrado una y otra vez que lo único que verdaderamente funciona para reducir permanentemente los precios que han de pagar los ciudadanos por los bienes y servicios demandados es la libre competencia. Pero cuando esta competencia no es posible, y la demanda por un porcentaje suficiente de la ciudadanía se demuestra cierta, entonces debe ser el Estado el que, siendo su producción y su suministro económicamente viable -no excesivamente oneroso para los bolsillos de los ciudadanos-, asuma el coste de esta producción y/o su distribución y la lleve a cabo con medios propios o por medio de empresas privadas contratadas al efecto.

    Pero la banca y los servicios financieros no son considerados en ningún caso un bien o servicio público. Por nadie que no sea un radical de izquierdas/derechas que quiera un modelo de estado que asuma todas las competencias en la fabricación y suministro de bienes y servicios que mucho mejor y mas barato podría ofrecer el sector privado a los ciudadanos en un país libre. Otra cosa es que sea necesario remodelar el sistema para que los intermediarios financieros tengan que competir de verdad en su oferta de créditos a los ciudadanos y la Administración Pública deje de absorber toda la liquidez privada circulante por su capacidad de competir con ventaja en los mercados privados de crédito por interés+seguridad+liquidez respecto a las empresas privadas.

    La crisis no ha sido organizada ni creada por ninguna manera perversa de especular por parte de las entidades financieras. Eso es pura propaganda falsa diseminada por voces interesadas para el consumo de los desconocedores de nuestro sistema económico. Los bancos no se comportaron durante esta crisis ni en sus etapas previas de forma muy diferente a como lo hacen en cualquier otra situación. Los criterios que siguen estas entidades para otorgar créditos siguen unos parámetros muy pautados por criterios de prudencia y son supervisados muy de cerca por el Banco de España existiendo sanciones muy importantes para aquellas desviaciones de la normativa. Otra cosa es que durante unos años el Banco Central Europeo estuvo emitiendo mucho más dinero del que el sistema demandaba por culpa de un cambio no realizado en la fórmula del cálculo del IPC por los organismos e instituciones correspondientes. Y este dinero fue muy barato a alimentar el sector cuyos precios no generan inflación directa. Si quieres saber el origen verdadero de esta crisis, y me refiero a la crisis que vino primero -crisis que aún está bien presente y nos va hundiendo en la miseria- y no al problema de sobre endeudamiento en el que luego nos metió el Gobierno de Rodríguez Zapatero buscando reactivar el consumo con políticas keynesianas, léete con tranquilidad la entrada que tengo fija en la primera página de este blog.

    Una vez explicado por qué considero radical la propuesta de nacionalizar la banca o de crear una banca pública seguro que entenderás como muchos pensadores como yo perdieron el interés por el movimiento 15-M. Luego estuvo la ocupación ilegal de la vía pública y otras manifestaciones no muy constructivas. Podían haber puesto en marcha un movimiento intelectual que atrajese a mucha gente con deseos de reforma del sistema y prefirieron las movilizaciones y la radicalización basándose en ideas muy poco elaboradas. Aun así, como ya te dije en la anterior respuesta, tomé alguna de sus propuestas para analizar sus pros y contras a la luz de la información que a día de hoy poseo.

    Cambiando de tercio, los referéndum están bien para cambios puntuales importantes de las leyes fundamentales, pero resultan muy onerosos para el pueblo y poco operativos para la elaboración y aprobación de leyes que como te digo tienen que regular el funcionamiento de nuestra Democracia al objeto de estabilizarla. Yo la aparición de grupos radicales la veo más como la muestra de la falta de cultura económica y de capacidad de razonamiento de un pueblo que no puede así elaborar intelectualmente los medios pacíficos para poner en práctica los cambios necesarios. La radicalización de la población sólo sucede en sociedades donde la cultura y la capacidad de razonar es muy básica y esto es aprovechado por los agitadores -que siempre los hay, incluso yendo en contra de lo que ellos saben que es mas beneficioso para el pueblo, por el afán de poder que les mueve- para, introduciendo unas pocas ideas básicas bien construidas -mezcla de premisas verdaderas y falsas-, inducirles a cometer actos cada vez más extremos. Nuestra historia ofrece un buen muestrario. Lo que provoca el hastío en gente cultivada es la desafección y la critica constructiva -aunque esta sea cada vez más fuerte- y no la radicalización.

    Lo bueno que tiene el mercado es que no beneficia sino al que lo trabaja y/o tiene la fortuna de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado sin distinción de clases u orígenes. El mercado quita -y ya lo creo que quita si nos atenemos a la cantidad de empresas grandes que han caído a lo largo de la historia- y pone -me remito a todos los casos que en todos los países han llegado a la riqueza partiendo de cero- en función del esfuerzo y la suerte personal y de los deseos y la satisfacción de los ciudadanos, en claro contraste con las sociedades dirigistas donde se penaliza la libertad de estos mercados. Otra cosa es que la legislación de los Estados afectados deba tapar los agujeros por los que se escapan los ingresos tributarios de las grandes corporaciones. Pero eso no es sino un fallo del sistema que tiene fácil solución si se pone la atención intelectual y la voluntad política adecuadas.

    Por último, la moral de los dirigentes y sus pueblos ha variado mucho a lo largo de la historia. Lo que en determinados períodos fue moralmente aceptable, en otros períodos de la historia y/o en otras circunstancias ha sido totalmente reprobable y perseguido hasta la carcel o la muerte -matar al enemigo religioso, por ejemplo-. Por otro lado, el concepto de Derechos Humanos es muy reciente. Recuerda que en los estados que surgieron de la Baja Edad Media, tras las múltiples disputas políticas y militares entre los reyes, la iglesia y los nobles, los monarcas triunfantes llegaron a considerar cada uno de los países como su predio particular y los derechos de la mayoría de sus súbditos eran prácticamente inexistentes. En cambio, los datos y hechos económicos, además de traer a cada uno de los monarcas o gobernantes ante sus realidades más ciertas, son los que a la larga han obligado a cada uno de ellos -y a los poderosos de turno- a adoptar medidas aperturistas y liberalizadoras del mercado y de mejora de las conciciones de vida de las clases medias y bajas al objeto de crear una economía mas potente con la que obtener unos ingresos empresariales y fiscales mayores. La lucha por el poder militar y político ha acabado siendo una lucha por el poder económico, que es el que en realidad da acceso a los otros dos. Y esta lucha por el poder económico es lo que a la larga ha acabado ayudando a los ciudadanos a salir de su situación tradicional de postración y servidumbre. Por eso creo que el conocimiento de los hechos y conceptos económicos ha de ser aprendido junto a los conceptos de moral o de respeto a los derechos humanos. Además, creo firmemente que aquellos pueblos que no conocen las razones económicas que les han permitido elevarse sobre su pobreza están en grave riesgo de perder gran parte de los avances conseguidos.

    Un saludo cordial,

  4. Buenas Rafael

    Me encanta que hayas respondido tan rápido, ya que creo firmemente (pienso que igual que tu) que cualquier debate desde posiciones tolerantes y respetuosas siempre es enriquecedor. Despues de esta declaración de buenas intenciones pasemos a los bifes como dijo aquel.

    Es palpable que el 15-M como tal está perdiendo fuerza, lo que de ninguna forma es sinonónimo de la vacuidad o de la insignificancia de este fenómeno. Pienso que es un fenomeno positivo en el sentido que ha hecho visible un malestar de una buena parte de la ciudadania y ha abierto el debate pólitico en este país, lo cual no es poca cosa dado el hermetismo y anquilosamiento de la estructura de los partidos actuales así como del sistema bipartidista imperante(establecido entre otras cosas por una ley electoral no proporcional). Discrepo en que se deba a la radicalización de sus postulados (algunos planteados desde premisas algo inocentes sin duda) y niego la mayor en especial en lo referente a la banca pública.

    No entiendo por qué no iba a ser viable un sistema mixto donde la banca pública financiase exclusivamente la economía productiva, derivando la especulativa al sector privado, que debe hacerse responsable de las crisis que de este perverso modo de ganar dinero origina. Es decir cuando hay ganancias es capital privado y las ganacias para ellos y cuando la cosa va mal (por haber jugado ha hacer castillos en el aire) hay que salvarles, darles dinero y financiar el estado a traves de ellos(que actuan como auténticos usureros pillando al 1% y colocandolo a los estados al mejor interes que puedan) socializando, ahora si, las perdidas. No soy un experto en el tema como te dije antes, pero puedo ver la perversión que supone este hecho, de la misma manera no se si la banca mixta podría resolver este problema, pero la realidad es que este nudo gordiano(por no llamarlo estafa) es complicado de deshacer y siempre pende una espada de damocles sobre nuestra cabeza: no podemos dejarlos caer porque sería el caos ya que los bancos fabrican dinero sin poseerlo efectivamente y claro, si les dejamos caer corralito y si nacionalizamos peor. Alguna solución habrá, no podemos permitir que nos sigan extorsionando con la amenza del caos, de lo contrario estamos institucionalizando la estafa, la extorsión y la ley del embudo por siempre jamas. En cuanto al porqué del desinflamiento del 15M, descartada la radicalización (al menos por mi parte) creo que se debe a la heterogeneidad del propio 15M, es decir, agrupó a muchos ciudadanos en torno al descontento, sin embargo al tratarse de un grupo con muchas sensibilidades dentro de él (algunas irreconciliables) el momento de articular propuestas,incluso coincidiendo a grandes rasgos en el diagnóstico, es muy complicado. Pero por lo que te comenté antes en su conjunto me parece un sintoma positivo, que contradice la versión aceptada hasta antes de ayer de que los jovenes son apolíticos y no se mueven ni con agua caliente en España.

    El tema de los textos de consenso antes del cambio de la ley electoral: creo que confundes el diagnóstico con los sintomas. Es decir, la aparición de grupos radicales (mira que me gusta poco este termino, ya que aunque proviene de raiz suele utilizarse de forma peyorativa) es más un sintoma de la desafección del ciudadano que no ve grandes diferencias entre los grandes partidos, que un problema en si. En este sentido cabe tambien decir que es claro que el auge del populismo y fascimo se da en momentos de mayor conflictividad social, pobres contra pobres, cuanto más pobres y menos nivel educativo mayor populismo, una Europa que no funciona trae auge del antieuropeismo y aquí los populistas echan la caña de pescar con el peligro que eso conlleva. El mantra “es la única alternativa”, “hacer lo que hay que hacer” creo que fomenta la radicalización del voto puesto que los ciudadanos se sienten tan hastiados, que cualquier político que les ofrezca otra cosa o un horizonte diferente es visto como una alternativa, por suicida o antidemocrática que esta sea.

    Creo que proponer que exista un acuerdo antes de modificar la ley electoral permite (de facto lo está permitiendo ademas de hurtando a la sociedad de consiguente debate) a los partidos hegemónicos perpetuarse en este sistema y dejarles a ellos, los beneficiados, la palabra para que asuman esa responabilidad, algo inadmisible desde mi punto de vista. Referendum, referendum, referendum y luego votación en igualdad de condiciones ya está bien de paternalismos que perpetuan a la oligarquía en los sillones.

    Ciertamente los partidos deben ser más horizontales, en eso estamos de acuerdo, pero mientras esto no se cumpla, ni con listas abiertas ni con ninguna otra cosa acabaremos con el personalismo a la vez que el voto corporativista dentro de los partidos. Otro punto interesante sería la no votación en bloque en las cámaras, ¿para qué 200 parlamentarios cuando deben votar en bloque?.(quizá con esta reflexión me he salido del tiesto de la conversación…)

    “..frente a un separatismo fragmentador -cuando no de ultraizquierda- que busca satisfacer los intereses docultos de una casta dirigente que no piensa en beneficiar especialmente a su pueblo”
    Entiendo que como liberal pienses que el libre mercado no potencia esto, pero despues de unos años de globalización creo poder afirmar que se está favoreciendo los intereses económicos de una casta dirigente que no piensa en beneficiar especialmente a su pueblo(sobre todo porque el capital ya no tiene patria, dudo que lo tuviese antes pero ahora con los accionistas repartidos por el mundo mucho menos), lobbys, grandes empresas transnacionales,etc. Esto es facilmente cuantificable con empresas “tan españolas” como Repsol o Banco Santader actualmente las dos con más sociedades en paraisos fiscales del IBex 35. No veo que eso haya repercutido en el bienestar de los españoles, antes al contrario al pagar menos al fisco de lo que debieran. Un tanto de lo mismo en lo referido a la deslocalización.

    Educación. Entiendo que como economista arrimes el ascua a tu sardina en cuanto explicar la historia económica como base para comprender el mundo. Pero pienso que existen carencias más importantes en nuestro sistema, principalmente el tema del enfoque, me explico, no se trata de aprender datos si no de crear librepensadores. Ciertamente la teoría económica es importante para entender el mundo, pero no me parece más importante que la filosofia clásica (muy denostada últimamente) como herramienta para entender la democracia y dotar de un espíritu de pensamiento crítico a los ciudadanos. Se que te centras mucho en lo económico, y me parece normal pero, por ponerte un ejemplo (esque me ha chocado al leerlo) me parece infinitamente más importante desde el punto de vista histórico la falta de moral y respeto por la opinión del pueblo y los derechos humanos que han ejercido los gobernantes (reyes, presidentes y por supuesto dictadores) que su falta (seguro que bien documentada) de rigor o entendimiento económico.

    Te voy a dejar un texto referido a la educación con el que comulgo bastante es de Noam Chomsky, intuyo que no muy de tu cuerda, pero creo que merece bastante la pena.http://www.attacmadrid.org/?p=6680

    Un cordial saludo

  5. Los movimientos como el 15-M se han desacreditado mucho a sí mismos desde el momento en que radicalizaron excesivamente sus propuestas en el sentido de querer nacionalizar la banca y otros postulados similares. Su deseo de profundizar en la Democracia, legítimo donde los haya, ha quedado empañado por radicalismos inoportunos. Por eso recogí en el blog todos los pros y contras que están a nuestro alcance para discutir sobre una posible modificación de la ley electoral. El deseo de cambio se nos supone. Cualquiera puede ver como los pros son más en número aunque quizá no tienen la suficiente fuerza como para superar las incógnitas que plantean los argumentos contrarios a su modificación.

    El texto de la entrada no asocia grupos pequeños a grupos radicales. Lo que se argumenta es que la fragmentación del espectro electoral podría dar lugar a la aparición de partidos radicales, tal y como está sucediendo en otros muchos países de Europa, así como a la aparición de muchos nuevos partidos con representación parlamentaria que dificultarían la consecución de acuerdos de gobierno, algo que nuestro país no necesitaba, ni necesita aún, en los procesos de creación de todo el entramado legal que permita estabilizar nuestra Democracia. Por eso se propone aprobar todos los textos fundamentales antes de abrir la ley para permitir la aparición de grupos menores con intereses de lo más diverso, textos que, como puede leerse, aún no se han terminado de redactar y/o de aplicar reglamentariamente. Nuestra historia está llena de personalismos e intereses menores que han acabado destrozando todos los intentos de nuestra sociedad por vivir en un sistema Constitucional garante de los derechos más fundamentales. Por eso, el texto argumenta que quizá, y digo quizá, haya sido mejor empezar por crear la mayor parte de la legislación común entre dos fuerzas mayoritarias, aún a riesgo cierto y probado de colonización de las instituciones, para ahora exigir el cambio de la ley electoral con las actuaciones previas sugeridas.

    Las listas abiertas pueden potenciar la selección de individuos con Baraka, pero también potenciarán el debate interno y la exposición de las ideas de cada candidato ante el electorado. Y de ahí puede venir una crítica, tanto interna -entre candidatos- como externa -desde afiliados al partido-, que apenas aparece con las listas cerradas. Estas últimas propician estructuras piramidales y el clientelismo por encima de las ideas. Y así nos va.

    Dudo mucho que se pueda calificar a alguien como de no demócrata por defender la unidad de un país sin negarle la posibilidad de opinar a cualquiera que piense de forma contraria. Además, en mi caso, lo de defender la unidad de España va en el sentido de defender la unidad de mercado, algo que desde hace ya muchos años los economístas entendemos como beneficioso para los ciudadanos -sobre todo los más desfavorecidos-, frente a un separatismo fragmentador -cuando no de ultraizquierda- que busca satisfacer los intereses ocultos de una casta dirigente que no piensa en beneficiar especialmente a su pueblo. La Democracia, como la libertad, ha de tener sus límites, y eso lo dice un liberal convencido. Razonando un poco no es dificil llegar al convencimiento de que la unidad de mercado beneficia la competencia y la creación de empresas más grandes y capaces de competir, por tamaño, por recursos financieros propios y por recursos financieros ajenos accesibles a bajo coste, con éxito en un mundo globalizado. Por eso se utiliza ese argumento -y se apoya- como cualquier otro de contenido económico. Obviamente la decisión final sobre dicha unidad ha de recaer sobre la volundad popular -faltaría más- pero eso no resulta impedimento alguno para dar mi argumento y mi apoyo al respecto.

    La busqueda de la felicidad me temo que entra más dentro del ámbito privado que del de una enseñanza común a todos los ciudadanos. Cada uno de nosotros debe comprender el mundo en el que vive -tanto si desea cambiarlo como si no- y en su entorno particular debe aprender a ser y a mantenerse feliz. A pesar de que yo creo también que en la escuela se nos podría enseñar cosas que nos ayudaran en este proceso, creo más importante que los alumnos de secundaria aprendan a valorar y a entender la sociedad en la que viven para poder progresar sobre los logros ya conseguidos. Lo digo porque sin la cierta estabilidad económica que nos han dado nuestros progresos técnicos y políticos, conseguir mantenerse feliz en el tiempo se hace una tarea más complicada de lo que debiera. Además, si alguien no tiene claro estos logros baste con que le eche una ojeada a los países del norte de áfrica para entender lo que quiero decir. Y no creo que nuestra escuela este enseñando a los alumnos las razones de por qué el dinero triunfó en la historia por encima del trueque o de otros medios y formas de reserva de valor económico. O que se les explique de dónde surje el valor. O el origen y las consecuencias de una espiral inflacionaria. O de la libertad individual, la propiedad privada y el respeto a los contratos como motor económico imprescindible del progreso y del cierto bienestar que ahora intentamos preservar en esta crisis surgida, precísamente, del desconocimiento de economía de país por parte de una casta política que deja día a dia patente su mediocridad intelectual.

    En lo que estoy muy de acuerdo es en que la educación debería y debe primar y potenciar, partiendo del conocimiento -por supuesto-, el surgimiento del espíritu crítico contructivo en todos los ciudadanos de este país que tantos siglos ha estado sometido a una casta tras otra de gobernantes a cual mas inepto e/o inculto en temas económicos -con escasísimas excepciones-. Baste recordar los tres siglos y medio -de medidados del siglo XVI hasta finales del siglo XIX-que nuestros gobernantes mantuvieron a este país en déficit crónico de la Hacienda, secando todas las funtes de crédito para el sector privado e impidiendo que nuestro pueblo se beneficiara de los avances económicos y sociales de la industrialización del siglo XIX.

    Un saludo,

  6. Hola Rafael

    La verdad que supe hace bien poco de la existencia de este blog y bueno, la verdad es que mis conocimientos de economía son muy limitados, por este motivo no me he atrevido ha realizarte algún comentario en otras entradas. Es de agradecer que tanto tu como otros economistas intenteis ofrecer datos y diferentes visiones de lo que está aconteciendo en este pais en cuanto a eoconomía (pese a que difiero, a veces frontalmente, con tus postulados y medidas). Pero bueno, la reforma de la ley electoral es harina de otro costal puesto que me parece que, en cierta medida, es un reflejo de la salud democrática en este país. Para empezar: ¿Está españa preparada…? difiero de la pregunta para mi sería ¿es necesaria?

    Evidentemente si, es más diría que es urgente dada la desafección existente en la población en lo que a política se refiere. Además, de un tiempo ha esta parte el debate a salido a la palestra pública (debate que los grandes beneficiados, PP PSOE y partidos autonómicos hasta ahora han hurtado a la sociedad) gracias, entre otras cosas a movimientos como el 15-M y similares que piden una profundización en nuestra democracia. Añadiría a esta primera reflexión que el sistema actual es altamente injusto puesto que quebranta, de manera flagrante, el sentido básico de la democracia en que todos los ciudadanos son iguales (una persona un voto). Por esto el cambio de pregunta, ¿como que si estamos preparados? ¿estamos preparados para la democracia representativa? si la respuesta es afirmativa el mantenimiento de este sistema penalizador de los grupos pequeños (que no entiendo porqué los asocia usted a la radicalización) es, simplemente, aberrante.

    Difiero tambien del diagnóstico sobre el porqué de la injusta reparticion de los votos. La ley D’hont no es el mayor problema de la ley electoral, el mayor problema, a mi juicio, es el reparto de escaños por circunscripción electoral lo que origina la mayor desproporcionalidad de nuestro sistema. En mi opinión a la hora de las elecciones generales debería funcionar una circunscripción única(claro que a esto yo tambien añadiría una reforma del senado, otorgandole poder real y convirtiendole en la cámara regional-esta si con circunscripcion por provincias-que nos han vendido pero que no funciona en este momento).La barrera del 3% tampoco es efectiva de ninguna manera. Además el tema de la ingobernabilidad y la fragmentación fueron usados como parapetos para frenar al PCE en su momento cuando con un sistema de doble vuelta esto podría ser facilmente solucionable.(Por supuesto esta idea se debería ampliar, quizá en otro momento). El tema de las listas abiertas pues no le puedo decir, para mi es algo totalmente secundario ya que a más opciones políticas menos anquilosamiento de los partidos (al dejar de ser hegemónicos). Por cierto me extraña mucho que plantee esto justo despues de decir que los partidos eligen al político con más tirón. Según me parece las listas abiertas potencian mucho más este punto (no hay nada más que ver EEUU) privando a la gente del debate de ideas reflejadas en diferentes corrientes políticas y partidos y convirtiendo el tema de la elección en un concurso de popularidad(vuelvo a remitirle a EEUU, dos partidos, cero ideas, circo de primarias).

    “Estos partidos suelen ser el cáncer de cualquier democracia pues, al no creer en ella, están luchando constantemente para su desintegración. La italianización de la política española podría entonces no resultar tan nociva si, además, los partidos fueran todos obligados por ley a ser respetuosos con las reglas del juego democrático. ”

    “se impidiera a determinados partidos que quisieran romper la unidad de España contemplada en la Constitución presentarse a las elecciones. ”

    Perdone, pero aquí demuestra todo lo demócrata que es. Actualmente los partidos no solo cumplen con las reglas del juego, sino que, en caso contrario existen mecanismos efectivos para ilegalizarlos, lo que no es óbice para que cualquiera de ellos tenga aspiraciones(legítimas) para cambiar el sistema desde dentro, es decir no se pueden proscribir las ideas. La unidad de España (suena horrible) no es algo inviolable sino que es algo que está en función de lo que demanden los pueblos de España así como de la opinión de los propios españoles en conjunto.Por cierto no se a usted, pero a mi nadie me ha preguntado que forma de estado quiero, no estaría mal que en vez de pensar y sentir por la ciudadania las cosas se pregunten en referendum vinculante (de vez en cuando por lo menos)

    “una educación que no potencia la valoración del sistema económico del libre mercado, las bondades de la democracia ni la importancia de la libertad individual y del respeto a la propiedad privada y a los contratos como motor del progreso de nuestra civilización. ”

    Aquí vuelvo a diferir. Creo que la educación actuamente si que infiere fuertemente estas ideas, sobre todo a lo que en individualismo, libre mercado y propiedad privada se refiere. Pero además creo que no son en absoluto las ideas que debiera potenciar el sistema educativo, creo en una educación que potencie la busqueda de la felicidad, la solidaridad, el cuestionamiento constante del mundo en el que vivimos, incluido el sistema económico, en fin una educación que busque potenciar la inquietud intelectual de los ciudadanos y no convertirles en máquinas programadas llenas de los datos necesarios para desempeñar una tarea (que corresponde con la carrera elegida, en el mejor de los casos) sin hacer demasiadas preguntas.

    Saludos cordiales

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