La incapacidad intelectual de un Nobel de economía


Paul Krugman nos vuelve a deleitar desde el diario El País con otro de sus intelectualmente vacíos y técnicamente desafortunados artículos -traducido desde el diario norteamericano New York Times– sobre la economía europea y España en particular. No sé por qué a Krugman alguien cercano no le dice con cariño que cada vez que escribe sin saber de lo que escribe hace el ridículo más espantoso. Desde que le conocí en Kiel, siempre me pareció este hombre un populista de masiva literatura sin innovaciones ni gran contenido científico -se pasaba todo el día escribiendo siempre sobre lo mismo-, pero nunca pensé que iba a sentir vergüenza ajena por sus columnas de Nobel de economía incapaz.

En fin, Krugman nos dice que Europa se está suicidando con una política fiscal restrictiva cuando lo que debería hacer es darle más marcha a la máquina de hacer dinero nuevo del Banco Central Europeo -BCE- para apoyar el que los estados de la zona euro, sobre todo Alemania, se pongan a gastar de forma keynesiana para no se sabe bien que efecto locomotor sobre la economía Española.

Si Krugman analizara los datos necesarios y se informara debidamente de lo que sucede y ha sucedido en un país o en un área económica antes de ponerse a decir inconsistencias y a dar consejos sobre su situación y su futuro sabría que en el área euro el BCE ha estado inyectando dinero a tasas muy superiores a las del crecimiento del PIB de la Eurozona -tal y como él sugiere- desde 1997, con el único paréntesis que va desde enero del año 2010 hasta marzo del año 2011. Para que Krugman se ilustre le dejo este gráfico tan interesante:

Comparativa M3 PIB en UEM

Fuente: Banco de España / Eurostat



Si se hubiera informado y luego dedicado a razonar un poco sobre estos datos, quizá podría haber llegado a la conclusión de que este desfase en la inyección de dinero nuevo, ocasionado en la primera etapa por un error aún no subsanado en el cálculo del IPC de la eurozona, generó una liquidez excesiva en el sistema europeo de crédito durante más de una década. También podría haberse dado cuenta de que esta liquidez fue la que alimentó la burbuja especulativa de nuestro mercado inmobiliario muy por encima de unos prestamos entre bancos.

Es más, si hubiera dedicado unos segundos extra de tiempo a razonar sobre ello, quizá se hubiera dado cuenta que esta burbuja destrozó, entre otros factores ya explicados en la primera entrada fija de este blog, la capacidad de compra de los consumidores españoles. Hundimiento de la capacidad de compra que está detrás, a su vez, de la contracción tan fuerte de la demanda de bienes duraderos de consumo que empieza en nuestro país en el otoño del año 2006, incluso antes del estallido de la crisis de las hipotecas subprime americana. Y hundimiento que se ha profundizado con las medidas socialdemócratas del Gobierno del socialista Rodríguez Zapatero y el conservador Mariano Rajoy contra la capacidad de compra de las clases medias españolas.

Las crisis hay que estudiarlas bien antes de diagnosticarlas

Muy en serio digo que no entiendo como un hombre al que la sociedad actual le supone inteligente puede argumentar que más medidas keynesianas pueden ayudar a España a salir de una crisis de demanda no keynesiana. Como si la demanda alemana de los productos españoles fuera a ayudar a nuestro país a resolver el problema que nuestros mediocres gobernantes nos están causando Gobierno tras Gobierno.

Y es que nuestra crisis es una crisis de demanda, si, pero no de esas que se resuelven haciendo que los estados aumenten su endeudamiento o los impuestos para ingresar y gastar más en proyectos a cual menos productivo de forma que se movilice un ahorro que de otra forma habría permanecido bloqueado por la inseguridad reinante en los mercados. Nosotros tenemos un problema que no parecen querer ver nuestros técnicos ni nuestros políticos -tanto nacionales como europeos-, y es que cada vez más familias no llegan a final de mes ni siquiera con dos salarios. Si a eso se le añade el paro que crece de forma pavorosa podemos hacernos sin dificultad una idea sobre lo que estas familias van a comprar, o las entidades financieras les van a prestar. Y sin compras no hay ventas, ni beneficios para pagar la deuda privada contraída con las entidades de crédito, ni nuevos contratos, ni más empleo, ni recaudación tributaria que sirva para pagar la enorme deuda pública en la que nos embarcó el gobierno Zapatero con su política de gasto keynesiano desde 1998.

Así, no sólo el endeudamiento de algunos estados europeos ha llegado ya a tasas excesivas para el mantenimiento de una zona monetaria óptima, sino que además ese mismo nivel de endeudamiento que Krugman defiende incrementar aún más es el que está detrás de la alarma de los mercados de crédito, de la subida de la prima de riesgo que encarece los prestamos a nuestro sector público y a nuestras empresas, y del aumento de impuestos aplicado por nuestros mediocres gobernantes, aumento que no está haciendo sino hundir aún más la capacidad de compra de los salarios de los consumidores españoles en una espiral contractiva descabellada.

Resulta cuanto menos curioso que un economista que se precie de tal diga que “En cierta forma, no importa realmente cómo ha llegado España a este punto”, cuando es de vital importancia entender como se han sucedido los hechos para intentar comprender el origen de la crisis y poder darle la solución correcta. De soluciones incorrectas a crisis económicas está el cementerio de sistemas sociales lleno, empezando por la civilización romana y la cuna de la democracia, Grecia. Claro que como este hombre día a día demuestra su falta de rigor científico, que más da una perla más que sus seguidores nunca van a tener en cuenta.

Luego sigue diciendo que “Los problemas fiscales españoles son una consecuencia de su depresión, no su causa” haciendo alarde, una vez mas, de su incapacidad de estudio y análisis de los hechos que tanto me gusta. Se ve que este individuo no ha dedicado ni un momento a leer algo sobre nuestra economía. Si así hubiera sido sabría que cuando se declaró la crisis la deuda estaba en un 33% del PIB y fue entonces cuando el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero emprendió una campaña de gasto público feroz que, siguiendo los criterios de la política keynesiana que Krugman defiende, aumentó el importe de nuestra deuda pública en más de doscientos mil millones de euros en tan solo dos años y medio -entre junio de 2008 y diciembre de 2010- hasta el 66% del PIB. Aquí le dejo otro de estos gráficos que debería haber mirado antes de escribir:

Deuda Pública Española

Fuente: Banco de España 2011



En lo único que acierta Krugman es en que estamos en una depresión, pero tanto intelectual como económica

Partiendo de estas premisas tan poco ciertas, Krugman comienza el ataque sobre la política fiscal de austeridad propuesta por Alemania y Francia diciendo que esta es aún mayor… ¿Mayor que cual? ¿Que la española? Aquí, como además de no haber estudiado no se sabe explicar, el resultado escrito vuelve a retratar a su autor.

Entre las soluciones que Krugman propone en su artículo para que nuestro país salga de su crisis económica, sobresale la tontería que nos regala cuando afirma que España debería salirse del euro, tal y como los países europeos se salieron del patrón oro tras la Gran Depresión de 1929, para poder afrontar la crisis con mejores herramientas al alcance de nuestros gobernantes. Ya escribí en su momento una entrada de este blog respondiendo a las embestidas de Krugman en su columna del New York Times para que España se saliera del Euro. La redondeé después con otra sobre los beneficios que el euro ha traído a nuestra economía. Tengo pendiente una tercera para responder a un artículo de Manuel Balmaseda en el mismo sentido.

Además, ahora la situación monetaria actual de la eurozona nada tiene que ver con la de la Europa de los años 30, Europa que sufría entonces las consecuencias de una guerra muy onerosa tanto humana como económicamente, múltiples problemas derivados de las reparaciones y pagos de las deudas asumidas para afrontar dicha guerra y un patrón oro muy restrictivo monetariamente. Y ahora tenemos un Banco Central Europeo que no está limitando el crecimiento de la masa monetaria -cantidad de dinero nuevo puesto en circulación-. Son los mercados los que están poniendo a los gobiernos gastones en su sitio. Y eso, al incultamente socialdemócrata y antimercado Krugman, parece no gustarle nada de nada.

Sr. Krugman, la deuda de algunos países europeos como España es una deuda que aparece por políticas keynesianas de gasto público y tiene que afrontarse sacando las tijeras de podar con un sector público a todas luces sobre dimensionado. Y no subiendo los impuestos sino reduciéndolos de manera significativa para que las clases medias, en las que descansa el consumo de un país, recuperen toda la capacidad de compra perdida en las últimas décadas a manos de un estado mentiroso, oligomaníaco y depredador y de un sector empresarial poco dinámico por falta de una legislación que fomente la competencia -sobre todo en los más altos niveles empresariales y financieros-. Para que se haga una idea del crecimiento del sector público en nuestro país, a continuación le dejo un último gráfico de lo mas ilustrativo:

Comparativa Asalariados Sector Publico vs Resto Cifras

Fuente: INE



En este gráfico puede observarse como, mientras que en estos últimos 35 años -desde 1976 y hasta 2011- el empleo en el resto de los sectores ha aumentado un 32%, el empleo en el sector público ha crecido un 134%. Peor aún, mientras que desde que se desató la crisis el empleo privado ha decrecido un 14%, el empleo en el sector público ha crecido un 10%. Y esto no hay economía que quiera ser competitiva que lo aguante.

Por último, que un socialdemócrata apoye una inflación más alta ya riza el rizo de lo increíble. Que un economista que supuestamente busca el bienestar de los pueblos apoye una inflación mas alta debería resultar llamativo para aquellos políticos que quieren utilizar su nombre al objeto de realizar políticas con las que conseguir el voto de ese ciudadano medio asalariado y empobrecido. Y es que la inflación es también llamada el impuesto de los pobres y los asalariados, pues son estos los que verdaderamente pagan cuando ven reducirse la capacidad de compra de sus sueldos, siempre y cuando no entremos en una espiral inflacionaria destructiva. Si por algo el Banco Central Europeo estableció en su momento la estabilidad de precios como objetivo prioritario a perseguir es porque tanto economistas socialdemócratas como liberales consideran la inflación como el peor enemigo de la estabilidad y el crecimiento económicos. Pero esto a Krugman parece importarle un pito.

Parece mentira que un individuo que ha conseguido el Nobel a base de masa de papel escrita no sepa que un artículo como el que escribe va a ser leído por mucha gente que busca explicaciones a una situación cada vez más dramática personal y socialmente. Que pena intelectual dan los seguidores de este economista incapaz. Cuando no demagogo. Aunque para esto último hace falta una cierta capacidad intelectual de la que Krugman parece carecer.

Autor: Rafael Hernández Núñez

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