Análisis del artículo de Luis Garicano y Jesús Fernandez-Villaverde en FT


Los economistas Luís Garicano y Jesús Fernández-Villaverde publican hoy un artículo en el Financial Times exigiendo al Gobierno acometer, entre otras, las reformas propuestas en el MoU -Memorandum of Understanding- ya analizadas en este blog. Para poner cada cosa en su sitio, voy a repasar este artículo para mis lectores.

Para empezar, quiero recordar que los autores mencionados son ambos profesores en universidades extranjeras, el segundo de ellos en la Universidad de Pennsilvania y el primero en la London School of Economics. Entrando en el contenido del artículo, este empieza reprochando al Gobierno su demora en anunciar los presupuestos del año 2012 debido a la tendencia de su Presidente a dejar que las cosas se resuelvan por si solas.

Pues mal empezamos. Si algo hay que reprocharle a este Gobierno es que desde que llegó al poder no ha parado de tomar decisiones aunque casi todas ellas en la dirección equivocada. Es decir, desde el mismo momento en que anunció que mantenía la subida del IVA, casi todo han sido despropósitos económicos -con las escasísimas excepciones de algún que otro recorte en la estructura de este mastodóntico sector público que soportamos-, errores de calado que nos han terminado por meter en esta espiral contractiva que tanto daño nos está provocando. La política económica socialdemócrata que nos ha venido imponiendo un Gobierno del que se esperaba una política de corte más liberal ha estado trufada de equivocaciones que en cualquier país democrático habrían provocado la salida fulminante de los Ministros del ámbito económico. Sobre todo si tenemos en cuenta que estamos en un crisis de demanda no keynesiana aderezada con una crisis de deuda sobreimpuesta precisamente por estas políticas de corte socialdemócrata -keynesianas-.

Siguiendo con el contenido del artículo, Garicano y Fernández-Villaverde se quejan con razón de que esta política económica de austeridad -acompañada del recurso continuado a la liquidez suministrada por el Banco Central Europeo (BCE)- seguida por nuestro Ejecutivo le está haciendo perder apoyos pues la situación se agrava cada día que pasa.

“Cuando el BCE cierre el grifo del crédito ilimitado…”

Los créditos impagados se acumulan a un ritmo insoportable para cualquier sistema financiero, la confianza en su capacidad de afrontar la crisis se desvanece y el desempleo crece y crece.

Yo diría más, ‘esta’ política nos está abocando al rescate total -diga lo que diga el ya falto de credibilidad Mariano Rajoy-. Cuando el BCE cierre el grifo del crédito ilimitado y este Gobierno se vea incapaz de pagar los créditos solicitados para continuar con su funcionamiento desbocado -estimaciones fiables cifran el Déficit Público español en más del 100% del PIB a finales de este año-, a los primeros a los que dejará de pagar será a los bancos privados que obedientemente le están prestando unos fondos que a su vez toman prestados del Banco Central Europeo. Una relación siniestra que deriva del estatuto de independencia de esta última institución –redactado por descerebrados fundamentalistas socialdemócratas-. Una relación que, de facto, limita el crédito disponible para las empresas y particulares, puede tumbar el sistema financiero español y es mas que probable que sea el detonante que fuerce el rescate total.

También estoy de acuerdo en su argumento de que nuestro país no puede abandonar el Euro pues los costes acabarían siendo muy superiores a los beneficios puntuales de tal medida. Además de perder el acceso a los mercados privados de crédito internacionales, los contratos tendrían que ser re-denominados en pesetas y ello traería años de costosos litigios.

“Nuestro país no puede abandonar el euro”

Yo aquí también diría más, nuestra moneda, sola en un entorno financiero internacional tan enorme como el que ahora existe, sería el objetivo perfecto para la especulación tal y como lo fue varias veces en los años previos a nuestra incorporación al área euro. No sólo no obtendríamos los beneficios de unas devaluaciones que serían inmediatamente compensadas con procesos inflacionarios -procesos que introducirían tensiones inflacionarias estructurales en nuestro sistema- sino que acarrearíamos con todos los costes de los ataques especulativos contra nuestra moneda, dejando nuestro comercio internacional sin estabilidad cambiaria.

El artículo de Luís Garicano y Jesús Fernández-Villaverde, que empieza reprochando a este Gobierno su tardanza en la aplicación de las reformas propuestas por Bruselas en el Memorandum of Understanding -MoU-, continúa ahora entrando en el detalle de las Reformas que según estos profesores deberían haberse puesto en marcha desde el momento en que Rajoy accedió al Gobierno. Para ellos es necesario que España ponga en marcha la rápida pero ordenada reestructuración de la deuda tanto de las corporaciones estatales -incluyendo aquellas en manos de las Comunidades Autónomas-, como de los bancos públicos y de las mismísimas Comunidades Autónomas que sean insolventes. Como puede verse, estos profesores incluyen en el saco la deuda de las Comunidades Autónomas y de las Corporaciones Estatales, entes de los cuales no se hace mención expresa en el MoU. Bienvenida sea esta incorporación.

Hasta aquí he detallado todo con lo puede estarse de acuerdo del artículo. Porque a continuación empiezan las vaguedades y los cantos al sol. Y es que Garicano y Fernández-Villaverde quieren que los prestamistas de las instituciones insolventes asuman pérdidas considerables sin dar más explicaciones.

“¿Quién ha de cargar con las pérdidas del sector financiero español?”

Quizá sea porque en el diario digital Financial Times no les dejan extenderse más, o quizá porque no saben o no quieren meterse en más profundidades -podrían haber incluido algún enlace a un estudio más detallado sobre el tema ;-)-, les falta explicar algo fundamental. Es decir, les falta decir quién habría de cargar -o como sería el reparto de dicha carga- con las pérdidas considerables de unos prestamistas que quebrarían -llevándose a la tumba con ellos el sistema financiero español- en caso de ser ellos los únicos que tuvieran que afrontarlas. Además, no nos dicen que muchos de estos créditos han sido dados bajo directrices y gobernanza política pero con el dinero de los depositantes privados y que por tanto existen claros responsables políticos. Tampoco que la mayoría de ellos fueron dados bajo un entorno económico mediatizado por un Gobierno que hablaba de Champions Leage -más responsabilidades políticas- ni que ahora la deuda pública está mayoritariamente en manos de entidades privadas dada la insana relación institucionalizada bajo el presente estatuto de autonomía de los Bancos Centrales. Es decir, el reparto de los costes hay que detallarlo y explicar su asignación en función de los considerados como culpables de esta crisis. De este reparto depende el futuro de nuestra economía.

Según el MoU los contribuyentes cargarán con la parte del león mientras que los accionistas privados de las instituciones financieras tendrán que asumir la pérdida de valor de sus acciones derivada a su vez de la pérdida de valor de los activos contabilizados. Ni en el mencionado MoU ni en el artículo que estoy analizando aparece nada que permita sospechar que sus autores son conscientes de lo que esto supone para nuestro futuro. Sólo quieren quitarse el muerto de encima lo antes posible a costa de que millones de personas lo pasen muy mal durante unos cuantos años. Y eso sin resolver el problema que dio origen a la burbuja inmobiliaria y generó toda esta sobre-acumulación de activos tóxicos en los balances de los bancos. Tampoco dicen nada de lo que habría que hacer con las viviendas que los bancos se han quedado como consecuencia de la ejecución de los créditos hipotecarios impagados -en “default”-.

El MoU incluso apuesta por utilizar dinero público para mantener esos activos tóxicos en el balance del “Banco Malo” -Agencia de Gestión de Activos- hasta conseguir su valor a largo plazo en el mercado. Es decir, que los españoles que hemos tenido que soportar una burbuja inmobiliaria derivada de la falta de conocimiento de economía de país de nuestros gobernantes, los sufridos españoles que nos hemos tenido que embarcar en créditos hipotecarios gigantescos para poder acceder a un bien básico como la vivienda -los que piensen vivir siempre de alquiler que piensen en lo que podrán hacer con lo que les quede de pensión, si es que les queda algo-, ahora tenemos que mantener con nuestros impuestos unos activos en el balance del Banco Malo hasta que estos se vendan por un valor a largo plazo que nadie explica y que yo creo que nadie conoce. ¿Porque no se sacan estas viviendas al mercado para hacer bajar el precio de las mismas hasta un valor más adecuado a la capacidad de compra del salario medio de nuestro país? Queridos profesores, hay que mojarse un poco más con las recomendaciones.

Lo mismo pasa con la siguiente sugerencia que Garicano y Fernandez-Villaverde dan en el penúltimo párrafo de su artículo. Estos profesores piden al Gobierno Español “relanzar” -???- un profundo programa de reformas estructurales centrado en reducir los obstáculos para el emprendimiento y la creación de empleo. Otro canto al sol. Otra generalización banal para salir del paso. Otro lugar común. Pero, ¿por qué no se mojan y hablan del tremendo tamaño del Estado Español respecto a lo que son capaces de soportar los salarios medios de los contribuyentes de este país? -mi próxima entrada espero que vaya sobre este tema-.

“El artículo se queda en la superficie de temas muy importantes”

¿Por que no hablan de despedir empleados públicos -que no de bajarles el sueldo -> error grave de política económica-? ¿Por qué no hablan del enorme número de fundaciones de todo tipo que son sostenidas con fondos públicos? Si bajaran a la arena de la concreción, podrían hablar también de la ausencia de capital riesgo derivado de una legislación sobre-proteccionista, de los excesos impositivos de este gobierno y el anterior que tienen que soportar las empresas y los consumidores. Que pena que se queden en la superficie. Como nada dicen dejan la puerta abierta a los “cerebros pensantes” de nuestro gobierno para idear políticas a cada cual más disparatada. Que pena de artículo.

La última de las propuestas del mencionado penúltimo párrafo no sé si es una propuesta o una crítica a lo que lleva haciendo nuestro Gobierno desde que fue constituido. Textualmente dice “España debe crear un plan creíble para la consolidación fiscal enfocado en objetivos a medio plazo más que en objetivos arbitrarios a corto plazo”. Como no dan detalles, fuera de la crítica a la arbitrariedad de los objetivos a corto, poco útil puede sacarse de esta frase. Es decir, Garicano y Fernández-Villaverde piden que el Gobierno se centre en reducir el déficit público a medio plazo sin dar detalles de como hacerlo. Lo mismo lo llevan pidiendo meses muchos españoles sin ser profesores de economía. Mas útil creo yo hubiera sido que le pidieran al ejecutivo sacar de sus filas a los socialdemócratas recalcitrantes para que los que llegaran nuevos pudieran poner en marcha políticas más acordes a la razón basada en el conocimiento de la realidad de nuestro país. O que hubieran explicado las bondades de recortar el tamaño del Estado como he comentado antes. Nada de nada. Con estas propuestas tan vagas parecen más políticos con aspiraciones que profesores de economía comprometidos.

El articulo acaba dando consejos nada nuevos a unos y a otros. A la Eurozona -al Banco Central Europeo- le recomienda no tratar a todas las entidades financieras españolas de la misma forma -es decir, no meterlas a todas en el mismo saco de entidades incumplidoras y endeudadas-. Al Gobierno Español que abandone sus tentaciones populistas -que se contenga de realizar anuncios populistas embarazosos- y que ponga de nuevo en marcha un programa real de reformas. Y a los españoles que comprendamos la realidad de la situación.

Que simpáticos. Como si alguna de las entidades financieras de nuestro país pudiera hacer algo ahora fuera de lo que les obliga el Gobierno -ya me gustaría conocer el montante total de Deuda Pública que tienen en sus balances el Banco de Santander y el BBVA-. Es decir, todas están en el mismo saco de tenedores de una deuda pública devaluada y en proyecto de mayor devaluación por las agencias de rating. Y casi todas, con la excepción quizá del Santander, están en el mismo saco de tenedores de activos tóxicos derivado de su nula voluntad por contratar un sistema externo de contraste del valor económico de los activos vinculados a los créditos hipotecarios y de unos departamentos de estudios con una autoestima a todas luces excesiva.

Respecto a los anuncios populistas, imagino que se refieren a anuncios como el del mantenimiento de la pensión de subsistencia de los 400 euros para los parados de larga duración. Si es así no pueden andar mas desencaminados los profesores españoles afincados en los EEUU. Estando como estamos en una crisis de capacidad de compra esta es precisamente la única de las medidas que ha tomado este Gobierno dirigida a mantener de alguna forma la mínima capacidad adquisitiva que esos 400 euros dan a una población en riesgo de pasar hambre -si no lo está pasando ya- y cuyo futuro inmediato no puede encaminarse hacia la búsqueda y obtención obligada de un empleo inexistente dada la nula capacidad de gestión de la crisis que está demostrando este Gobierno. No es política socialdemócrata. Es caridad. Lo único que le queda a este Gobierno de ineptos para no provocar la revolución del hambre en este país. Y lo dice un liberal convencido.

Por último, profesores, los españoles -exceptuando quizá a muchos de los componentes de nuestra casta política- sabemos muy bien lo grave de la situación. Cualquiera de los millones de familias que no llegan, o que llegan con muchísima dificultad, a final de mes sabe lo mal que están las cosas. Todos vemos como han subido los precios y los impuestos y se han reducido los salarios y los puestos de trabajo. El español no es tonto. Sólo le falta saber de economía de país, esa economía que estaría bien que profesores como vosotros le ayudarais a aprender y a comprender. Pero artículos como este vuestro del FT siempre les dejaran a medias. Nada distinto a lo que hemos padecido a lo largo de tantos siglos.

Autor: Rafael Hernández Núñez

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