La Fórmula para una buena vida tras la Universidad


Encuentra profesores que te inciten a aprender y que hagan que te importen las cosas. Involúcrate mucho en alguna actividad. Encuentra un mentor. Consigue unas prácticas remuneradas. Trabaja en un proyecto a largo plazo.


Literalmente, tal y como aparece en el informe en el que Gallup recoge el resultado de las más de 30.000 encuestas que acaba de realizar a graduados norteamericanos:

“Find professors who excite you and make you care. Get very involved in an activity. Find a mentor. Get an internship. Work on a long-term project”

La revista Vox americana recoge los resultados y los filtra para recordarnos que no sólo el dinero es el factor que hace más feliz la vida de los graduados universitarios (al menos de los norteamericanos).

Eso sí, el estudio parece dejar bien claro que, si bien el ser universitario sólo da una ligera ventaja a la hora de tener un trabajo, aquellos que siguen todas las premisas que se citan al principio de la entrada tienen más del doble de posibilidades de tener un trabajo tras finalizar la universidad y de hacerlo bien en todos los aspectos de la vida.

Me gusta el orden en el que han puesto los factores. Se nota la importancia que allí le dan a los buenos profesores. Y como buen profesor no se fijan en aquel que más sabe, pues el conocimiento se les supone a todos los que enseñan en un sistema en el que los alumnos eligen los centros a los que van a estudiar sus grados universitarios, sino en aquél que más consigue incitar a sus alumnos a aprender y a involucrarse en su realidad cotidiana.

En España no se valora ni se paga la figura del profesor como debiera. Esta profesión se está convirtiendo en un laberinto lleno de trampas para los buenos profesores. Las encuestas a los alumnos no se tienen en cuenta porque muchos alumnos no van a la universidad a aprender sino a conseguir un grado. Es la pescadilla que se muerde la cola.

Recordar. El que se tengan más del doble de posibilidades no significa que vayas a tener una vida feliz, sino que hay más probabilidades, más del doble, de que las cosas te salgan razonablemente bien y luego digas que eres feliz en una encuesta. Que no es poco.

Autor: Rafael Hernández Núñez

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